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domingo, 26 de abril de 2020

Vuelo Salta–Buenos Aires

¡Último capítulo de este alucinante paseo por el NOA! Y porque todo lo que comienza, concluye, hoy les comparto las alucinantes imágenes que me traje de mi vuelo Salta – Buenos Aires, luego de mi último destino, en la tucumana Tafí del Valle.

Me volví al día siguiente de la mencionada travesía, desde la capital tucumana, a la capital salteña, sin sobresaltos. Volver a caminar por esa ciudad, a un mes de mi arribo (Vuelvo Buenos Aires – Salta), fue espectacular, y me ayudó a poner en perspectiva todas las aventuras que había vivido, no solo en Salta sino también las que ni me imaginaba que viviría en Jujuy, Catamarca y Tucumán.

El vuelo incluyó una breve escala en Jujuy, y si, fue la primera vez que hice un vuelo con una escala.

Sin dudas, haberme ido solo con una idea, con algunos nombres apenas bosquejados, hizo que el viaje tuviera un desarrollo sumamente orgánico, permitiéndome distribuir el tiempo entre destino de una forma muy equilibrada, tal como el recorrido me iba pidiendo, dando como resultado uno de los meses mas intensos de mi vida, y si no me creen, miren lo que tardé en desandar esas vivencias: Ni mas ni menos que un año y cuatro meses, en entregas semanales.

Obviamente ni me mis sueños mas ambiciosos me hubiera imaginado esa tremenda cantidad de vivencias en tan perfecta sucesión. ¿Fue la suerte de estar en el momento correcto en el lugar correcto? ¿Fue la experiencia, y por ende la confianza?. Nunca lo voy a saber.

Lo que sí sé, es que hoy mas que nunca tengo ganas de seguir con este proyecto de recorrer toda la argentina, que comenzó hace diez años, y que si todo se alinea, podré continuar en 2021.

Gracias a todos por su compañía, sus sugerencias, y en muchos casos hasta por recibirme en sus casas.

Nos reencontraremos en el próximo destino!! :)



Repasá éstos y el resto de los destinos que visité hasta ahora, desde Mis Viajes.

domingo, 19 de abril de 2020

Turisteando por Tafí del Valle

La mañana en la sencilla Amaicha del Valle había sido un lujazo, así que ya disponiéndome a volver a la capital tucumana, me disponía a hacer una buena escala en la turísticamente impuesta Tafí del Valle, donde mis expectativas, estuvieron a la altura.

Como les conté anteriormente, el camino de ida fue un lujazo, siendo un destino en sí mismo. La experiencia en Amaicha fue maravillosa y auténtica, pero ahora, ya emprendiendo el retorno, obviamente no podía dejar de visitar Tafí del Valle, predispuesto a una experiencia diametralmente opuesta, en un destino a sabiendas, súper preparado para el turismo.

Y fue tal cual. Para los que conozcan la costa bonaerense, el paralelismo es inmediato: Amaicha es Ostende y Tafí es Pinamar. Pero bueno, no todo es tan terrible. Para pasar el día, y si obviamos el circuito comercial con el que el hombre corrompe al paisaje, la gran ventaja de visitar Tafí es justamente, su privilegiado punto de vista de la geografía que lo rodea. Ésto nomás hace valer la experiencia y por mucho!

Es que la ciudad de Tafí del Valle se ubica prácticamente en el centro del bellísimo Valle de Tafí, que separa las elevadas cordilleras de la Sierra del Aconquija al sur, y las Cumbres Calchaquíes al norte. Este mismo valle es el importante paso que conecta los Valles Calchaquíes al oeste, con la gran Llanura Chacopampeana al este, comunicándose con la ciudad de San Miguel de Tucumán por las rutas 38 y 307, con unos 126 km de separación entre ambas.

Taktikllakta (En idioma cacán: "Pueblo de la espléndida entrada"), parece haber sido el nombre inicial del poblado y el valle que domina, simplificado por los españoles como Tafí (Téngase en cuenta que en Tucumán existe otra importante ciudad con el nombre Tafí: Tafí Viejo).

El poblamiento originario supera los 2 milenios: Desde los años 300 a. C. y hasta 800 d. C. se desarrolló la cultura Tafí en el piedemonte de la selva oriental tucumana. La sociedad se componía de grupos familiares que habitaban aldeas de hasta una decena de recintos circulares.

A mediados del siglo XVI inician su presencia los españoles, pero la presencia española sobre el valle no pudo consolidarse inmediatamente, ante la resistencia ofrecida por los diaguitas, en especial la ofrecida por la parcialidad de los calchaquíes.

En 1636 el valle es ofrecido como Merced Real a la familia española de los Leguizamo y Guevara, que fundan una estancia. Tal estancia es comprada por los jesuitas, que ya se habían establecido en la zona en 1617. Débese a los jesuitas el inicio de los lacticinios y en especial la producción de excelentes quesos en este valle, actualmente el producto emblema de la región.

A partir del 2003, se comenzó a incluir esta zona turística entre los paquetes internacionales dentro de lo que comprende el circuito del NOA, con el consecuente desarrollo que esto trajo.

Uno de los principales atractivos de la zona turística de Tafí son sus menhires (del celta men: 'piedra', hir: 'larga'). Se trata de monolitos hitifálicos, tallados por los indígenas locales de la cultura Tafí. En un principio, se encontraban esparcidos por todo el valle pero, durante el gobierno de facto de Antonio Domingo Bussi, con impericia científica se los reunió a todos en el Parque de los Menhires cercano a la localidad de El Mollar, con la excusa de preservar su integridad y evitar daños ocasionados por parte de los turistas que los visitan. En dichos menhires podemos encontrar diferentes grabados.

En la entrada oriental se puede encontrar la localidad de El Mollar, que ofrece una completa infraestructura turística complementando a la de la ciudad de Tafí del Valle. Casi inmediatamente a El Mollar, y continuando hacia Tafí del Valle, se encuentra el lago de la Angostura, que además del paisaje entre altas montañas frecuentemente nevadas, ofrece el atractivo de la pesca y los deportes náuticos. Del mencionado lago sale el correntoso y límpido río Los Sosa, que discurre hacia el naciente por cañones formando saltos.

A menos de 1 km del centro de Tafí del Valle se encuentra el Conjunto Jesuítico de La Banda (construido a inicios del s. XVIII), y el cerro Ñuñorco Grande. En el km 58 de la Ruta Provincial 307, a 2 km de Tafí del Valle, se encuentra el Museo Casa Duende, dedicado a las creencias, mitos y tradiciones de la región.

Como es de esperarse, Tafí ofrece una gran variedad de actividades tales como cabalgatas, recorridos en vehículos 4x4, trekking, windsurf, parapente y visitas a sus iglesias y estancias.

En ésta localidad, cada verano se celebra un torneo del deporte nacional argentino, el pato, con la concurrencia de deportistas de toda la Argentina, coincidiendo en época con otro evento emblema de la región, el Festival Nacional del Queso, que se realiza cada febrero.

Ahora si, los invito a recorrer el poblado y sus alrededores, para que conmigo, puedan apreciar los contrastes y bellezas naturales con las que Tafí del Valle nos abraza en nuestros paseos.



La próxima semana, las últimas imágenes de este increíble recorrido por el NOA, desandando el vuelo entre Salta y Buenos Aires










domingo, 12 de abril de 2020

Descubriendo Amaicha del Valle

Habiendo disfrutado plenamente de San Pedro de Colalao, lo único que restaba al itinerario que quería hacer en ésta oportunidad era el circuito noroeste de la provincia. Amaicha del Valle, sería mi primer destino.

El viaje de unos 165KM, entre la capital tucumana y el poblado, fue un lujazo: La primera parte hasta Famaillá ya la conocía, pero el gran tramo de la ruta 307 fue alucinante. Un destino en sí mismo! Las curvas y contracurvas en permanente ascenso penetran por la selva tucumana de la reserva natural quebrada de los Sosa, y es una experiencia increíble. La ruta pasa por tres parajes destacados: "El Indio", "La Heladera", y "El Fin del Mundo". Pura belleza natural!

Amaicha del Valle es una comunidad indígena de, según el censo de 2010 de 1,327 habitantes, del pueblo calchaquí, que fundamenta su condición de tal invocando la Cédula Real de 1716, ya que los calchaquíes de la tribu Amaicha no adhirieron a las guerras calchaquíes contra los españoles. Como Comunidad Indígena, tiene sus instituciones ancestrales, tales como el Cacicazgo y el Consejo de Ancianos. También tiene un extenso territorio que, en la actualidad cubre desde el Abra de El Infiernillo, continuando por las Cumbres Calchaquíes hacia el Norte, hasta el cerro Pabellón y, en dirección Oeste, hasta la ribera este del Río Santa María.

El estado de la provincia de Tucumán tiene presencia en el territorio Amaicha a través de diversas instituciones, entre otras la Comuna Rural de Amaicha del Valle.

El poblamiento originario data de hace 2300 años, momento en que se establecieron pueblos agricultores y recolectores, probablemente antecedentes de la cultura Tafí.

A mediados del Siglo XVI iniciaron su presencia los conquistadores, pero la ocupación española sobre el valle no pudo consolidarse inmediatamente, ante la resistencia ofrecida por los calchaquíes. Sin embargo, los Amaicha no adhirieron finalmente a la resistencia, y esto hizo que los españoles vencedores les permitieran a los Amaichas mantenerse en sus territorios ancestrales.

Finalmente, en 1716 los españoles firman la Cédula real de 1716, reconociendo a los pueblos originarios como poseedores de las tierras

Recorran conmigo en esta miniserie fotográfica, el centro de esta hermosa comunidad y su periferia. Una verdadera perla, en el noroeste tucumano.



La semana que viene, desandamos el último destino que visité en este viaje: Tafí del Valle






domingo, 5 de abril de 2020

Disfrutando en San Pedro de Colalao

Luego de mi paso por El Cadillal, estaba listo para hacer un paseo ya mas lejos de la capital tucumana, subiendo prácticamente al límite con la provincia de Salta, para disfrutar del día en el pueblo de San Pedro de Colalao.

San Pedro de Colalao es una pequeña ciudad y comuna rural ubicada en el Departamento Trancas. Es considerada como la primera villa turística del "Jardín de la República" y es llamada "La Sucursal del Cielo", formando parte del Circuito turístico Valle de Choromoros, contando con un variado número de atractivos turísticos de los cuales se destaca La Gruta de Lourdes, La Piedra Pintada, El Puente del Indio, La Laguna Escondida y El Cabildo Indiano, y desarrollándose en sus cercanías, asientos de la antiquísima Cultura La Candelaria.

La localidad recibe su nombre de la antigua (prehispánica) parcialidad pazioca llamada colalao (la desinencia ao, en cacán y al parecer, también en lule, significa poblado, kolal en el primero de los idiomas significaría "principal" o "jefe").

A fines del siglo XVII el Capitán Pedro de Ávila y Zárate y el sacerdote Luis Marañon fundaron con cuarenta y siete indios, la encomienda de San Pedro de Colalao. Allí está el origen de esta villa rodeada de imponentes estancias, donde en 1858 la comunidad lugareña donó terrenos para la iglesia y, con la venta de lotes, se comienza a formar un núcleo de población. En el año 1901 se creó la comuna de la villa y en 1902 fue fundada la Iglesia de San Pedro. Es allí donde los jesuitas enseñaron a los lugareños las labores agrícolas y artesanales.

Entre sus habitantes inicialmente se contaron los pueblos originarios (indígenas) aunque tras la conquista española en el s XVII gradualmente la zona fue poblada por gauchos criollos que viven en la zona, además desde 1914 llegaron una gran cantidad de inmigrantes desde Siria, El Líbano, Francia, Italia y España, formando un verdadero "Crisol de Razas".

El clima del pequeño valle es muy ameno (mesotérmico) con noches frías en invierno (especialmente en julio cuando llega a nevar) y suavemente cálidas en verano (enero, con noches frescas) por lo cual merece el calificativo de Villa Veraniega.

En San Pedro de Colalao durante el veraniego (sur) mes de enero se celebra el Festival Nacional de la Humita, luego en febrero el Festival Nacional del Quesillo y el Festival Nacional de la Nuez, también en febrero (el 11 de ese mes) se celebra la festividad de nuestra señora del Lourdes, y se realiza una mega escenificación de la vida de Santa Bernardita y de las apariciones de la virgen, en un escenario natural que cada año convoca a fieles de distintos puntos del país.

En el centro del poblado de San Pedro se ubica la plaza Leocadio Paz, en la misma se realizan el 29 de junio las principales celebraciones dedicadas al santo patrono (es decir san Pedro) y a la Semana Santa y en otros sitios suelen encontrarse puestos de artesanos que ofrecen camperas (chaquetas de cuero abrigadas), rastras (amplios cinturones gauchos adornados con monedas o cospeles metálicos, generalmente de la aleación llamada alpaca, o de plata vasca o de plata repujada y nielada con oro u otros metales), sombreros gauchos (por lo general "chambergos " alares), fustas, taleros, trastos, mantas etc.

También en las inmediaciones existe el Zoo Carlos Pellegrini que forma parte del Instituto homónimo adjunto a la UNT, tal instituto posee una extensa Reserva Fitozoológica San Pedro de Colalao que entre su fauna cuenta con pecaríes (llamados "chanchos de monte"), tapires (antas), ciervos taruca, zorros, comadrejas, pumas ("leones"), yaguares ("tigres"), ñandúes ("avestruces"), se intenta reintroducir el oso de anteojos, entre otros cientos de especies.

A solo 3 kilómetros del centro de la plaza Leocadio Paz, tras el panorama de Monte Bello se encuentra el Ojo de Agua, una gran vertiente o manantial por las que fluyen las límpidas aguas desde la cordillera, a 8 km. se encuentra el interesante sitio arqueológico de La Ovejería, en el cual pueden observarse atractivos petroglifos labrados antes de la invasión incaica. A 15 km se ubica el paraje de Hualinchay que ofrece nuevamente bellos paisajes montanos pendiendo sobre el río Tacanas, allí existe un Museo Arqueológico basado principalmente en piezas de la citada Cultura Candelaria. Otros sitios muy interesantes de la periferia son Chulca, Monte Bello, Puerta del Indio y Campo la Chuña.

En San pedro de Colalao existen albergues, hosterías, hoteles, restaurantes, bares y pizzerías en los cuales se pueden degustar asados (de vaca, ternero, oveja, chivito, chancho, pollo y pavo), empanadas, locro, tamales, pizzas criollas, tallarines, achilatas, y dulces regionales. Existen también lugares ideales para el turismo de aventura y turismo sostenible.

Me resultó imposible abarcar todo, y más a pié, en la jornada en que fui, pero obviamente, me prometí volver a disfrutar de cada una de las maravillas que no tuve el placer de recorrer. sin dudas, éste fue uno de mis destinos favoritos, dentro del paseo por Tucumán.


La próxima semana, comenzamos a despedirnos de Tucumán, desde Amaicha del Valle







domingo, 29 de marzo de 2020

Descansando en El Cadillal

Seguidamente a mi visita a Famaillá decidí seguir recorriendo más localidades del interior tucumano. Ésta vez, me fui un poquito mas lejos y hacia el norte. Le tocaba el turno a El Cadillal.

Ubicada en el Departamento Tafí Viejo, esta villa turística nos espera junto al Dique Celestino Gelsi, el cual permite el baño en sus playas y deportes acuáticos, además de un paisaje rodeado de selva, y varios cursos de agua adicionales. La villa se encuentra en el acceso, sobre la ladera del cerro Médici y es de reciente construcción.

En 1962 se construyeron las primeras 7 casas que serían las precursoras del pueblo, destinadas para los ingenieros a cargo de la construcción del dique, contando según el censo de 2010 con 865 habitantes.

Salir de la vorágine de la ciudad en sólo 20 o 25 minutos y entrar en un lugar cargado de paz, con un paisaje soñado y un dique de aguas mansas parece imposible, sin embargo en Tucumán no lo es. A solo 26Km, en el Cadillal, el turista puede disfrutar de una excelente gastronomía, de campings y merenderos en los que podrá pasar un día único acompañado de un clima ideal: ni frío ni caluroso sino muy agradable.

La localidad cuenta también con un complejo  de aerosillas, con un recorrido de 600 metros hasta la cima del cerro Medici, desde donde se accede a una incomparable vista panorámica que alcanza la noble vegetación de las Sierras de Medina y el espejo de agua. Allí también se puede tomar un refrigerio durante la visita, y realizar un pequeño circuito de trekking entre la Yunga. Actividad que recomiendo plenamente, claro!

Vengan conmigo a disfrutar de un dia en temporada ultrabaja a éste pequeño paraíso Tucumano, no se van a arrepentir!



La próxima semana, seguimos viaje hacia el norte de Tucumán, para visitar San Pedro de Colalao


domingo, 22 de marzo de 2020

Curioseando por Famaillá

Habiendo concluído las grandes caminatas por San Miguel de Tucumán, me tomé unos días para conocer algunas localidades del interior de la provincia. La que primero me llamó la atención, era también la más cercana a la capital: Famaillá. Así que fui a recorrer la capital de la empanada.

Llegar a Famaillá se asemeja mucho a un viaje interdimensional, en donde conviven: Ruta, Campo, Poblado, Réplicas de edificios históricos argentinos, Muñecos y figuras humanas en perpetua representación colonial, y las mejores empanadas (Tal vez), del mundo. Tan surreal como auténtico.

Famaillá es la cabecera del departamento homónimo, y también, la ciudad más grande del mismo. Es conocida en el ámbito provincial como la capital de la empanada ya que en ella se celebra anualmente la Fiesta Nacional de la Empanada. Una celebración con la que tuve la suerte de coincidir en mi visita, en su segundo día, en donde en un gran predio se suceden artistas de toda talla, se pueden degustar las más exquisitas empanadas (Imposible no sucumbir a las de mondongo fritas. Deliciosas y una marca registrada de la región, aunque, realmente todas las variedades son de lujo), y obviamente, hasta se elije la reina.

La localidad está situada en el pedemonte tucumano, a treinta y cinco kilómetros de San Miguel de Tucumán y a 339 msnm. Es cruzada por el río Famaillá, afluente del río Balderrama. Su clima es subtropical húmedo.

El INDEC reconoce a la localidad de Ex Ingenio Nueva Baviera como un componente de Famaillá, dicha localidad se halla al sudeste de Famaillá, al otro lado de la Ruta Nacional 38. Atravesaría esta parte a la vuelta, en mi caminata a tomar un colectivo distinto para la vuelta, en favor de conocer un poco más de los alrededores.

El poblado cuenta con 22 924 habitantes (INDEC, 2010), lo que representa un incremento del 10 % frente a los 20 762 habitantes (INDEC, 2001) del censo anterior. Estas cifras incluyen a Nueva Baviera.

Vengan a pasear conmigo por la curiosa Famaillá, seguramente, se sorprenderán tanto como yo :)



La semana que viene, continuamos turisteando por Tucumán, ésta vez, desde la localidad balnearia de El Cadillal...






domingo, 15 de marzo de 2020

Paseando por San Miguel de Tucumán – Los Detalles

Tras haber visitado cada punto verde del Jardín de la República, lo único que restaba para completar la visita, era internarnos en los detalles que confieren identidad a la ciudad. Hoy, nos despedimos de la capital tucumana, justamente, desde sus pequeñas particularidades.

El nombre San Miguel es español directamente derivado del hebreo ya que honra al arcángel Miguel.

Las etimologías sobre el origen de la palabra Tucumán​ son hasta el momento muy variadas:
  • Según algunos estudiosos, deriva de una palabra compuesta en idioma lule: tucu-manita que se traduciría por territorio en donde abunda el tucu, siendo el tucu-tucu la denominación del coleóptero con órganos luminiscentes.
  • Otra denominación —también de etimología lule— es la palabra compuesta yukkuman o yakuman, que se traduce por «ir hacia donde abunda o se reúne el agua» («lugar de los ríos»); donde yaku significa «agua» y man significa «ir hacia». Otros en cambio entienden a la misma etimología como «lugar donde nacen las aguas».
  • Otra posible etimología proviene de la palabra en cacán —la lengua de los diaguitas— Tukma-nao, que significaría «pueblo» o «territorio de Tukma» —siendo Tukma el nombre de un antiguo jefe diaguita— aunque no está claro qué significado tiene el nombre propio Tukma, ya que se ha perdido la mayor parte del vocabulario cacán, aunque es muy probable que en cacan Tukma igual que tucu significara «luminoso».
  • En tanto otros entienden al término como tukkumanao (término presuntamente quechua) que traducido significaría «territorio fronterizo», indicando así a esta región como un confín del Imperio incaico.
  • Contemporáneamente, Juan B. Terán se refirió en alguno de sus escritos al nombre Tucumán: “Tucumán fue el nombre que cubría en la época de la conquista las mas extensa porción de la tierra argentina […] Hoy es el nombre de la más pequeña de las provincias argentinas.”

En nuestro próximo encuentro, comenzamos los recorridos por la provincia, siendo Famaillá, nuestro primer destino…

domingo, 8 de marzo de 2020

Paseando por San Miguel de Tucumán – Parques y Plazas

Caminando entre las callecitas de la capital tucumana, obviamente uno no solo se maravilla con sus joyas arquitectónicas. Sus espacios verdes también están ahí para sorprendernos de tanto en tanto, y para ofrecernos un reparador descanso a la sombra de sus árboles. Hoy, les voy a mostrar los principales puntos verdes de esta ciudad.

La urbe se asienta casi en las laderas de las montañas del Aconquija- una extensión de la precordillera frontal a los Andes que corresponde al sector más septentrional de las Sierras Pampeanas- y a orillas del muy importante río Salí.
El centro del poblado se encuentra a una altitud de 450 msnm. Aunque el Gran San Miguel de Tucumán se extiende por diversos niveles de terreno: desde los llanos y bajos de La Banda del Río Salí al este, hasta los elevados y fragosos del elegante departamento de Yerba Buena en donde prosperan fácilmente coníferas europeas en el oeste.

Tucumán cuenta con numerosas plazas, parques y peatonales, siendo el Parque 9 de Julio, diseñado por el célebre Carlos Thays, el principal paseo y pulmón verde de la ciudad. Inaugurado para los festejos del Centenario de la Independencia Argentina, el 9 de julio de 1916, cuenta con una importante y bellísima colección de esculturas clásicas y románticas forjadas en hierro en París, la cual se encuentra en vías de ser considerada como patrimonio cultural de la humanidad. Se encuentra inmensamente forestado y adornado. En el mismo se ubica el caserón colonial construido a fines del siglo XVII que perteneciera al obispo José Eusebio Colombres (prelado que en 1821 ensayó por primera vez la producción de azúcar).

También hacia el oeste de la ciudad se encuentran los Parques Guillermina y Avellaneda y al norte el amplio predio conocido como Campo Norte.

Entre las Calles Peatonales, se encuentran la Peatonal Muñecas con 5 cuadras, la Peatonal Mendoza con 4 cuadras y la Peatonal Congreso-Paseo de la Independencia con 2 cuadras, todas ellas ubicadas en el Centro histórico y cultural de la Ciudad, las cuales son concurridas por numerosos peatones a diario.

San Miguel de Tucumán además tiene varias plazas: La principal y más antigua (la que fuera Plaza Mayor y Plaza de Armas en la época de la Colonia) ubicada en pleno casco histórico de la ciudad es la Plaza Independencia, le sigue en importancia la Plaza Urquiza, la Plaza Belgrano (lugar en donde se libró la Batalla de Tucumán en 1812), la Plaza San Martín, la Plaza Yrigoyen (a inicios de siglo XX se llamó Humberto Primo y fue en 1910 el primer emplazamiento de la Rueda Eiffel luego trasladada a Córdoba), la Plaza Alberdi, la Plaza La Madrid (en "el Bajo", donde actualmente se encuentra un mercado de pulgas), entre muchas otras plazas distribuidas en distintos barrios de la Ciudad.

En la actualidad se construyeron dos túneles subterráneos que comunican el centro de la ciudad con la zona oeste. Dichos túneles tienen cada uno un puente peatonal sobre éstos. En la zona este, se está realizando un proyecto a largo plazo para recuperar la costanera del Río Salí y urbanizarla para construirla en un paseo turístico. Este proyecto demandará varios años debido a los asentamientos que se encuentran en la zona y a la contaminación del río.

Entre los espacios culturales de la ciudad mas destacados de la localidad, se encuentran el Museo Arqueológico, el Mercado del Norte, el Teatro Juan Bautista Alberdi, la Casa de la Cultura "Escultora Lola Mora", el Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo Navarro, el Museo Folclórico, el Museo de Arte Sacro, el antiguo "Café de la Plaza", y antiguos edificios como el de la Cervecería del Norte.



La próxima semana, finalizamos el paseo por esta ciudad, explorando e internándonos en la intimidad de sus detalles





domingo, 1 de marzo de 2020

Paseando por San Miguel de Tucumán – La Ciudad

Habiéndome despedido de Catamarca, era hora de continuar hacia el último destino donde haría base en este recorrido por el NOA. Las Provincias de Salta, Jujuy y Catamarca quedaron atrás, y ahora le tocaba el turno a Tucumán, y el puntapié inicia, lo daría en su capital…

La capital de la provincia de Tucumán es conocida como El Jardín de la República, y es la sexta mayor ciudad de Argentina, después de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, La Plata, y Mar del Plata. Es además la ciudad más importante de la región del Norte Grande Argentino. Su crecimiento ha superado los límites originales, llevándola a ocupar territorios de los departamentos circundantes en todas las direcciones, dando así origen a la conurbación del Gran San Miguel de Tucumán, la cual se sitúa, conforme al censo del año 2010, como la quinta urbe de mayor tamaño del país. Su importancia histórica se debe, principalmente, a que fue aquí, donde se produjo la Declaración de independencia de la Argentina, el día 9 de julio de 1816.

El departamento capital posee una superficie de 90 km², de los cuales la mayor parte está urbanizada a excepción de algunas zonas del cuadrante noreste. El centro de la ciudad y sus zonas aledañas concentran la mayoría de las actividades comerciales, financieras e institucionales más importantes de todo el norte argentino. Este sector está delimitado por cuatro avenidas (Sarmiento al Norte, Avellaneda / Sáenz Peña al Este, Roca al Sur, Alem / Mitre al Oeste) que conforman un rectángulo de 14 cuadras de ancho por 18 cuadras de largo constituye también el sector más densamente poblado debido a la gran cantidad de edificaciones en altura que se desarrollan en dicha superficie.

La trama original, notoriamente perceptible en el microcentro y casco histórico de la ciudad, presenta la forma de damero o cuadrícula, como ocurre en casi todas las ciudades grandes de Argentina fundadas en tiempos de

La Avenida de Circunvalación que corre a través del este de la ciudad constituye una vía rápida para cruzar la ciudad de norte a sur o viceversa y evitar entrar en la zona urbana.

En 2000 el Gobierno Nacional declaró a San Miguel de Tucumán Ciudad Histórica tanto por su rol en la historia argentina como por el patrimonio arquitectónico y urbanístico. Gran parte de sus calles se encuentran exornadas con árboles floridos tales como el tarco, el lapacho, el naranjo, la tipa.
En lo arquitectónico se destacan la bellepoquiana Casa de Gobierno, edificada a fines de siglo XIX en un moderado estilo Art Nouveau, de su interior destaca el Salón Blanco, en el que se reciben a las personalidades que visitan la ciudad. Y de su exterior, la coronación por tres cúpulas y su escalinata de acceso, además de la consabida fachada.

En el centro de la ciudad se distinguen templos religiosos como la antigua Catedral que preserva algunos elementos coloniales y aportes de la arquitectura italiana de siglo XIX, la Iglesia de San Francisco (ambos templos declarados Monumentos Históricos), la Parroquia de San Roque, la Basílica del Santísimo Sacramento más conocida como Iglesia de Santo Domingo, la Basílica de Nuestra Señora de La Merced y la de Iglesia Nuestra Señora de Lourdes que presenta un estilo neogótico.

También merece muy especial atención la Casa de la Independencia, donde un cuerpo de delegados de la mayoría de las Provincias Unidas del Río de la Plata, conocido como el Congreso de Tucumán, proclamó la declaración de independencia de la Argentina, el 9 de julio de 1816, esta casa además presenta esculturas de Lola Mora. Otros edificios notables son: el Teatro San Martín, cuyo edificio es de interesante arquitectura con elementos neoclásicos de fines de siglo XIX; y el Correo Central, que combina rasgos de la arquitectura medieval europea (románicos y góticos) con una torre fuertemente inspirada en los palazzi de Florencia (especialmente el Palazzo Vecchio).

Otros edificios notables son la vieja Legislatura de Tucumán (antiguo Casino, con su imponente arquitectura italiana y sus cúpulas simétricas), el Palacio de Tribunales (de sobrio estilo monumental pero racionalista), el Casino de Tucumán (antiguo Savoy Hotel, construido en 1912), la casa natal de Nicolás Avellaneda, el Colegio Nacional Bartolomé Mitre y el Campo de las Carreras, donde se libró la batalla de Tucumán, actualmente transformado en un parque histórico.

Tómense su tiempo cuando visiten esta bellísima capital para caminarla y apreciar plenamente sus hitos arquitectónicos, sin dudas, un lujazo, y una emoción tremenda, el visitar la histórica casita de tucumán. Una emoción, como pocas :)



La semana que viene, continuamos recorriendo la capital tucumana, desde sus plazas y parques









domingo, 23 de febrero de 2020

Volviendo del Campo de Piedra Pómez

Habiendo recorrido el Campo de Piedra Pomez, era hora de despedirme de Catamarca, y como la vuelta fue no menos extraordinaria que todo el resto del viaje, voy a dedicar el post de hoy a un pequeño repaso por mis últimas horas en la provincia.

Desandar los caminos que unen Antofagasta de la Sierra con Belén fue una experiencia completamente nueva, porque si bien ya los había hecho anteriormente, la nueva perspectiva y situación de luz, dio una mirada fresca a todos los paisajes que había contemplado.

El destino volvía a ser Belén, pero solo por unas horas. Desde ahí, tenía el micro que me llevaría a la capital catamarqueña, y desde ésta, viajaría ya entrada la noche, hasta el último destino de este viaje…

El retorno discurrió sin sobresaltos, con una parada en Villa Vil, destino al cual me prometí volver.
Los servicios de transportes llegaron finalmente, a horario el primero y con mas de 4 horas de demora el segundo, pero, llegaron.

Imposible no despedirme con cierta nostalgia. Una provincia que disfruté muchísimo, y que hoy me animo a decir, fue la mejor del recorrido por lejos, tanto por paisajes, como por la calidez de sus residentes.

Pero ya volveré! Hay mucha mas Catamarca por explorar!!



La próxima semana comenzamos a desandar mi visita a Tucumán, desde su Ciudad Capital

domingo, 16 de febrero de 2020

Recorriendo el Campo de Piedra Pómez

Si la travesía al llegar fue increíble, caminar por este desierto de relieves blancos, fue una locura.

El Área natural protegida Campo de Piedra Pómez se encuentra en el departamento Antofagasta de la Sierra, en la provincia de Catamarca, Argentina. La población más cercana, como ya les comenté, es la pequeña localidad de El Peñón, y un poco más distante, a unos 60km hacia el norte, la localidad cabecera del departamento, Antofagasta de la Sierra. El área cubre una superficie de 75.489 ha, con alturas que oscilan entre los 3050 msnm y los 4850 msnm.​

Su nombre describe el paisaje caracterizado por la extensa acumulación de piedra pómez, que luego de milenios de procesos de erosión adquirió la morfología que hoy presenta. Desde el punto de vista fitogeográfico, pertenece a las provincias altoandina y puna, caracterizadas por la aridez del suelo, la gran amplitud térmica diaria y las muy escasas precipitaciones. La baja presión atmosférica y la menor dilución de oxígeno en el aire crean el típico ambiente puneño.

La primera legislación en cuanto a la protección del área fue el decreto N°267/11, luego perfeccionado mediante el decreto 1490 del año 2012 de la Secretaría de Estado del Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia de Catamarca, reglamentado poco tiempo después.

La región del noroeste de la provincia de Catamarca, dónde esta ubicado el Campo de Piedra Pómez, presenta clara evidencia de vulcanismo. El área en sí se formó presumiblemente hace cien mil años como resultado de las emisiones de los cercanos volcanes, especialmente el volcán Blanco o Robledo, cuyo cráter o caldera puede visitarse a poca distancia hacia el sudoeste del área principal de sedimentación. Según algunas investigaciones científicas, la formación de la cuenca podría haberse producido por eventos volcánicos ocurridos desde 20 millones hasta 10 mil años atrás.

Hasta finales del 2015, el número de visitantes era sumamente bajo, presumiblemente debido a la lejanía y el relativo aislamiento de la zona. Aun así, guías no profesionales o baqueanos habían diseñado un esquema de circuitos, que luego serían integrados a la planificación oficial. Entre ellos, se destacan los llamados “Gigantes de Piedra Pómez”, “Balcones de Laguna Purulla” y “La Lagunita Escondida”

Hoy día sin dudas es un ícono catamarqueño, el cual no solo recomiendo visitar por su asombroso atractivo, sino también, para descubrir los caminos y pueblos del departamento donde se encuentra, que como ya les mostré, son también maravillosos.



La semana que viene, les resumo algunos fragmentos de la vuelta hacia Belén

domingo, 9 de febrero de 2020

Camino al Campo de Piedra Pómez

El último día en Antofagasta de la Sierra no sería menos memorable que el anterior. Ya volviendo a Belén, la escala en el fantástico Campo de Piedra Pómez era inevitable, pero antes, el camino nos tenía preparadas más de una sorpresas.

Nuevamente arrancamos tempranito dejando atrás el poblado que nos había dado albergue en los últimos días.

Los caminos volvieron a presentar los mas variados paisajes hasta llegar a El Peñón, y aunque ya conocíamos la ruta 43 por el camino de venida, la nueva orientación y situación de luz, nos la mostró con una cara completamente distinta… Aunque lo mejor, estaba por venir.

Luego del almuerzo dejamos atrás la ruta, encarando un camino de ripio asentado, pero poco amable para los vehículos bajos. Nuevamente, la 4x4 demostró su estirpe.

Y entonces, el mas surreal de los horizontes estuvo ante estos viajeros: Un inmenso e interminable cordón montañoso magenta furioso nos acompañó por gran parte del trayecto, imponiéndose en un entorno que no hacía mas que realzarlo.

La negra estampa del Volcán Carachi Pampa se alzaba mas adelante, dominando un paisaje ocre.
Las formas y texturas de estas nuevas inmensidades, son de otro planeta.

El suelo se tiñó de negro, y adelante, el manchón blanco que representaba el Campo de Piedra Pómez se hizo visible. Impresionante!!!!!

Y entonces llegamos, teniendo como preámbulo un verdadero paisaje lunar, con nuevas texturas y colores que nada tenían que ver con lo ya visto, o con lo que veríamos mas adelante.
Imposible describirlo mejor!

Con ustedes, las fotos, las pequeñísimas fotos, de algunos fragmentos de estas maravillosas inmensidades.



La próxima semana, exploramos de lleno y desde adentro, el vasto Campo de Piedra Pómez

domingo, 12 de enero de 2020

La Puna Catamarqueña: Atravesando la Quebrada del Diablo

En nuestro anterior encuentro les mostré el camino entre Antofagasta de la Sierra y Antofalla. Hoy, completamos el circuito desandando el camino y las paradas que hicimos a la vuelta. Un vivencia aún mas sorprendente que la ida!

El primer punto a destacar, saliendo de Antofalla y costeando el Salar homónimo, son los Ojos de Campo. Éstas son pequeñas lagunas circulares interconectadas, muy cercanas entre sí, pero con la particularidad que debido a su composición química, cada una refleja la luz de un color diferente: negro, naranja, amarillo y azul.

El camino dio paso a la Quebrada del Diablo y ésta, a su desierto de puna, para coronar la vuelta desde las mismísimas Sierras de Antofagasta.

¿Cómo describir esta experiencia? Muy difícil…

Una imponente e interminable sucesión de paisajes verdaderamente de otro planeta. Y en cada curva, el entorno parece mutar radicalmente respecto de lo que veníamos viendo. Las texturas y colores se suceden de una forma inenarrable, y acá cualquier descripción vuelve a quedárseme corta. Sin dudas, un punto fuerte de este viaje, que por su extensión y variedad en colores y texturas, me resultó mucho mas sorprendente aún que la mismísima Serranía del Hornocal.

El dia terminó desde las alturas de la minúscula Paicuqui, y desde acá, volví a sentir como me abrazaba la plenitud de la inmensidad. Inolvidabilidad pura.

Con ustedes, algunas imágenes de esta maravillosa experiencia, como siempre, en el siguiente álbum:



En nuestro próximo encuentro emprendemos la vuelta a Belén, desde el camino que nos llevaría al alucinante Campo de Piedra Pómez

domingo, 5 de enero de 2020

La Puna Catamarqueña: Entre Antofagasta de la Sierra y Antofalla

Claramente no había tiempo que perder! Al dia siguiente de haber llegado a Antofagasta de la Sierra, nos encaminamos hacia la pequeña pero no menos sorprendente Antofalla...

Arancamos el día bien temprano, con los primeros rayos de luz y temperaturas bajo cero, así que era imprescindible ponerse en movimiento y activar lo más posible, ya que en lo personal creo que de otra forma, el clima incide negativamente en el ánimo. Y más ya habíéndome aclimatado perfectamente a la altura.

El destino? Antofalla… Así que andando pues!

El primero punto llamativo no se hizo esperar: El pequeño Salar “La Sulfatera”, en las cercanías a Antofagasta de la Sierra, nos daba la bienvenida a una ruta sobre la cual, las sorpresas no iban a hacer otra cosa que sucederse una tras otra.

Dejamos atrás la Ruta 43, para internarnos en un camino de montaña que seguiría el serpenteante curso del rio Calalaste. por la quebrada del mismo nombre. La 4x4 ni se quejó, por el contrario, se sentía ávida de aventura. Aquí encontramos la cota máxima de nuestro viaje, y una de las mas altas de la Puna Catamarqueña: 5300msnm, en donde el agua, aún al rayo del pleno sol, descansaba aún congelada en caprichosos volúmenes amorfos.

Una sucesión de paisajes maravillosos, finalmente, nos depositó en lo alto de un mirador, para contemplar el imponente salar de Antofalla. Los colores, nuevamente, infinitos e indescriptibles. Catamarca es otro planeta.

El salar de Antofalla es enorme, pudiendo ver desde aquí una pequeña fracción, pero piensen que el mismo es tan largo como toda la provincia de Catamarca. Tiene una longitud de más de 150 KM, siendo su superficie de 500​ KM². Está dominado en el oeste por el imponente volcán Antofalla, activo (6409 msnm) con su cumbre nevada, que forma un macizo con sus vecinos como el Conito de Antofalla, el cerro de la Aguada, el volcán Lila, el cerro Cajeros y el cerro Botijuela.

Con la excepción de la pequeña localidad de Antofalla, la cual tuve la suerte de visitar y con la que ciero esta entrega, (situada al este del macizo, cerca del salar), la región está prácticamente deshabitada. Esta es una de las regiones más aisladas del país y carece por completo de ruta o carretera. Toda una experiencia el haber podido llegar!



La próxima semana, les muestro el increíble camino por la Quebrada del Diablo, volviendo a Antofagasta de La Sierra…



domingo, 29 de diciembre de 2019

La Puna Catamarqueña: Antofagasta de La Sierra

Atrás quedaba la Laguna de Antofagasta, en este maravilloso periplo realizado desde Belén. Finalmente, era hora de hacer base en Antofagasta de La Sierra, y hoy, te voy a mostrar la cabecera de este fantástico departamento catamarqueño desde todos sus ángulos.

Antofagasta de la Sierra se sitúa en la puna de catamarca, en plena cordillera de los Andes, a 3323 msnm. Denominada "La antesala del cielo", por estar rodeada de montañas que superan los 6000 metros de altura, pero además es cercana a enormes salares, siendo el principal oasis de la región. Verdaderamente, todo un paraíso escondido por estas latitudes. Constituye, además, la cabecera departamental que se encuentra a mayor altitud en la provincia y la más alejada de la ciudad capital.

La inmensidad que nos rodea pega fuerte, tanto como la tremenda amplitud térmica entre las polares horas nocturnas, y el pleno sol de verano al mediodía. Ver caer la tarde desde el punto más alto de la pequeña localidad minera es todo un regalo para los sentidos. El poblado es un punto estratégico para hacer base y recorrer la periferia, y este lugar en altura, el mejor para despedir el día.

En el siguiente álbum, les muestro el fruto de mis caminatas por la localidad durante los tres dias de mi estancia, así como las tomas generales que hice desde su punto panorámico.

¿Estaba listo para las aventuras que vendrían? Afortunadamente no, y por eso, el asombro volvió a tomar protagonismo en mis emociones.


La semana que viene, comenzamos a andar los maravillosos circuitos que la Puna Catamarqueña ofrece, rumbo a Antofalla

domingo, 22 de diciembre de 2019

Hacia la Puna Catamarqueña: Entre El Peñón y la Laguna de Antofagasta

En la primera etapa de este viaje hacia la Puna Catamarqueña, recorrimos desde la Quebrada de Belén hasta Laguna Blanca. Hoy, completamos el circuito hasta Antofagasta de la Sierra, desandando el camino realizado entre El Peñón y la Laguna de Antofagasta.

Habiendo recorrido algo más de 220KM desde Belén, Antofagasta de la Sierra como departamento, nos recibía formalmente en El Peñón. El pequeño poblado construido prácticamente de Adobe, alberga a unos 260 habitantes, quienes no dudarán en ofrecemos su hospitalidad en nuestro paso o estadía. Reponer energías acá fue una gran idea, de cara a todo lo que se venía.

Es de destacar que entre los departamentos de Belén y Antofagasta de la Sierra, y al costado de la rutas, siempre aparecen, a veces curiosas, otras veces más cautas, llamas y vicuñas regalándonos su compañía. Si van manejando, háganlo con precaución, ya que muchas veces se asustan, y en la corrida terminan cruzándose abruptamente en el camino. Tomando ese recaudo, solo resta disfrutar con ellas del paisaje.

Si bien los volcanes no son la parte central de esta región de Catamarca, (Ya que recorrer los seismiles los tiene como verdaderos protagonistas), no se puede negar que ellos son, y sobre todo fueron, parte de los pilares en la conformación de los variados paisajes con los que nos sorprenderemos en la región de Antofagasta de la Sierra. además de pasar cerca de los Volcanes Antofagasta y Alumbrera, haríamos una nueva parada para recorrer sus campos de lava.

Aquí, los vastos campos negros de tintineantes piedras volcánicas, parecen extenderse hasta el infinito, y caminarlos, se asemeja en gran medida a un paseo por un Mordor catamarqueño. Crecen de tanto en tanto, espinosos arbustos de Yica Yica, de los cuales no dudé en cortar algunas pequeñas ramas para agregarle al mate. Tal vez ésta sea una de las experiencias más difíciles de transmitirles en foto, por lo que redoblo mi recomendación de siempre: Vayan y vívanlo.

Llegando a Antofagasta de la Sierra, el paisaje vuelve a cambiar por enésima vez gracias a su laguna homónima. La laguna se encuentra al pie de los mismos volcanes Antofagasta y La Alumbrera, y en ella habitan diversas especies de aves, entre las que se distinguen flamencos rosados y chorlitos puneños. Entre esta laguna y el volcán La Alumbrera, se encuentra un pucará, rodeado de una extensa muralla de 2km de largo. El pucará contiene una variedad de edificaciones preincaicas e incaicas.

Lo poco que quedaba del día, lo usamos para instalrnos en Antofagasta de la Sierra y recorrer sus museos, pero eso, será tema de la próxima crónica.


La semana que viene, nos caminamos Antofagasta de La Sierra de punta a punta!



domingo, 15 de diciembre de 2019

Hacia la Puna Catamarqueña: Entre la Quebrada de Belén y Laguna Blanca

Desde Londres, volví a Belén, no solo a recorrerla un poquito mas en el resto del día, sino también, a prepararme para la segunda gran etapa de mi estancia en Catamarca, la cual sería íntegramente en la Puna, y hoy, les muestro el inicio de semejante aventura.

Arrancamos bien tempranito, dejando atrás Belén, y enfilando por la mítica Ruta 40 hacia el norte, por la mismísima Quebrada de Belén y siguiendo el curso del río del mismo nombre. Los paisajes desde el vamos son magníficos, y el viaje no hacía mas que iniciar. Las curvas a la altura de San Fernando, nos muestran horizontes cada vez más interesantes.

Pasando Las Juntas, abandonamos la Ruta 40, tomando la 36, la cual nos llevaría a atravesar Puerta de Corral Quemado, otras de las localidades catamarqueñas reconocidas por sus restos arqueológicos. Después de visitarla, la siguiente parada fue en un paraje denominado "Puerto Viejo", cuyo nombre alude a las formaciones geológicas llamadas "jasis", cuyo perfil se asemeja al de añejos barcos semihundidos, anclados perpetuamente en un puerto antiguo. De imponente belleza, este alto en el camino fue una nueva pausa para respirar, y para dejarme sorprender nuevamente por los caprichos de los paisajes catamarqueños.

El camino por la ruta 43 pedía un alto, y en Villa Vil encontramos el lugar ideal para estirar las piernas y aprovisionarnos para seguir con todas las pilas. La pequeña villa descansa, perdida en la quebrada, inmersa en una postal, y hasta casi ajena a los males del mundo. Siguiendo camino hacia el norte catamarqueño, atravesamos Barranca Larga. Poco a poco seguimos subiendo, tocando acá los 2460msnm.

Atravesar la Cuesta de Randolfo, es nuevamente someterse a las maravillosas conjunciones paisajísticas de Catamarca. Resulta imposible aburrirse viajando por estas tierras, ya que si no hay cerros, hay vegetación, o dunas, o cerros nevados, o de colores, o incluso volcanes... O alguna combinación de todo esto!!

Catamarca cambia todo el tiempo, como recordándonos en definitiva, como nosotros vamos cambiando con ella.

El camino zigzagueante de la cuesta de Randolfo asciende y nos deja por sobre los 3000 msnm. Aquí, al costado de la ruta y entre las montañas que nos rodean, encontramos las enormes Dunas de Randolfo, en donde nuevamente paramos a caminarlas un poco, y a deleitarnos con lo imponente de un paisaje tan grandioso como inesperado. Sin dudas, de las mejores bienvenidas a La Puna que podía brindarnos Catamarca

Una serie de caminos rurales nos dieron el avistamiento del Nevado de Laguna Blanca, poco antes de llegar a la mismísima Reserva de biosfera Laguna Blanca, la cual con sus 973.270 hectáreas cuadradas, nace como reserva provincial en 1979 con el objetivo de resguardar a la vicuña de su inminente desaparición, siendo actualmente incluso, una de las áreas mas importantes para la conservación de las aves en Argentina.

Muy poco antes del mediodía, en Pasto Ventura escuchaba el gruñir de nuestros estómagos ya con bastante hambre, pero aún faltaba un tramito hasta donde almorzaríamos: La localidad de El Peñón, pero esa parte del viaje, la desandamos la próxima semana…



El domingo que viene, continuamos la ruta hacia el norte, andando el camino entre El Peñón y la Laguna de Antofagasta


domingo, 8 de diciembre de 2019

Caminando por Londres

Al finalizar mi visita al Shincal de Quimivil, solo 5Km me separaban de Londres, y claramente, teniendo todo el resto del dia libre, no iba a perderme la posibilidad de conocer la segunda localidad fundada por los españoles en Argentina.

Londres, desde el Shincal, queda en el km 4.075 de la Ruta Nacional 40, a 15 km de la ciudad de Belén, al pie de las sierras del Shincal, a 1.558 msnm, y en cercanías del río Quinmivil.

La primera fundación se realizó bajo el nombre de Londres de la Nueva Inglaterra, en homenaje a Londres, la ciudad natal de la reina María Tudor, esposa del rey Felipe II de España, quienes contrajeron matrimonio real en 1553. Posteriormente la ciudad tendría otras 5 fundaciones, las cuales mayoritariamente conservaron algunas variantes el nombre de Londres, hasta llegar a su denominación y ubicación actual. Londres entonces, como les comentaba, fue la segunda localidad fundada por los españoles en Argentina, habiendo sido la primera, la Ciudad de Santiago del Estero, como vimos oportunamente.

Lo primero que me llamó la atención al ver el mapa, fue su curiosa configuración urbanística, con dos plazas y dos iglesias pertenecientes a dos bandas separadas por el río Hondo: "la de arriba" y "la de abajo".

En la "plaza de arriba", está la Iglesia de La Inmaculada Concepción, Monumento Histórico Nacional. En la "plaza de abajo" se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, ésta aparte de ser casco importante del lugar, alberga algunas obras dignas de admiración.

Londres fue declarada "Cuna de la Nuez", ya que se encuentra en un oasis de riego donde abundan las plantaciones de nogal. Anualmente se realiza La Fiesta Nacional de La Nuez en el mes de enero, con la presentación de artistas locales, provinciales y nacionales.​

Tras haber recorrido Londres, seguí viaje volviéndome a Belén en el mismo sistema de microbuses que les comenté anteriormente. el resto del día lo usaría para recorrer un poco mas de Belén, y para prepararme para el resto de mi aventura catamarqueña, cosa que voy a empezar a desarrollar a partir de la próxima semana.





domingo, 1 de diciembre de 2019

Reviviendo el imperio incaico, en El Shincal de Quimivil

Ese día desperté en Belén junto con el sol. Tenía que desayunar a primera hora y acercarme a la terminal a tomar el primero de los transportes que me llevara a la otra punta de la vecina localidad de Londres… a descubrir la mas austral capital incaica… ¡El Shincal de Quimivil!

El minicolectivo no se hizo esperar. Tomé mi boleto cortado a mano y me senté delante de todo, casi como siempre. Para mi estupor, el chofer saludaba por nombre a prácticamente todos los habituales, y mas aún fue mi sorpresa, cuando posteriormente hablando con algunos locales, me enteraría que el chofer no era otro que el dueño de esa mini flota de transportes. El ritmo, el empuje y la simpleza del interior, no conocen de límites.

Tras recorrer transversalmente la mayor parte de Belén y la totalidad de Londres, el colectivo me dejó en las cercanías a la entrada. Una breve caminata me separaba de la primera visita guiada del día, la que quería hacer porque me habían dicho, y con razón, que comprendía un recorrido mas largo que las otras. Además, ésto me permitía disponer del resto del día para conocer Londres y un poco más de Belén, así que aboné mi entrada, y comenzamos la caminata.

El Shincal de Quimivil es una ciudad precolombina actualmente en ruinas. En su plaza de armas (o plaza central) fue descuartizado el cacique Juan Chelemín luego de ser derrotado en el Primer alzamiento Calchaquí. El terreno en el que se halla emplazado el Shincal es un pequeño y escabroso valle de la precordillera que antecede a los Andes en el sector llamado Sierra de Quimivil.

La etimología más aceptada indica que el topónimo es una palabra mixta, y deriva del quechua chillka y la desinencia española al; es decir, significaría Lugar donde abunda la chilca. La chilca planta también llamada suncho (Flourensia campestris), es un arbusto espinoso que crece en sitios húmedos, su sabor es amargo, y con ella se prepara una especie de incienso. La población de la zona pronuncia usualmente shilca e incluso shinca en lugar de chillka o chilca.

Aunque existen vestigios preincaicos que indican al Shincal como un asentamiento poblado por los paziocas, con rastros incluso de la cultura Belén, el lugar cobró importancia tras la invasión quechua, y durante un período que va desde 1481 a 1536. El motivo para que resultara un centro importante de la dominación incaica, se entiende al notar que era un nudo o encrucijada del kapak ñan (camino grande o "camino del Inca"), que iba entre el antiguo Tucumán anexado al Tawantinsuyu y el Kiri-Kiri o zonas del centro y norte de Chile a través del paso de San Francisco. Por este motivo el Shincal, con una planta de 24 hectáreas, fue dotado de una plaza central con un ushnu (pequeño montículo piramidal símbolo del poder incaico), y un centenar de edificaciones tales como diversos depósitos (kollkas y tampus), así como una especie de importante cuartel con viviendas de pirca (paredes de piedra) del tipo kallanka. Tales pabellones rectangulares parecen haber servido tanto como habitaciones comunales tanto como fábricas (en especial, textiles).

Tras la caída del Tawantinsuyu y el temprano ingreso de los conquistadores españoles, (Diego de Almagro en 1536), la pequeña ciudad precolombina que habría reunido a unas 800 personas, fue paulatinamente despoblada para desestructurar las defensas que oponían los aborígenes diaguitas, y en su lugar se fundó y pobló la ciudad catamarqueña de Londres, fundada por los españoles en 1558.
La Fundación de Historia Natural Félix de Azara montó aquí un moderno museo de sitio, que funciona también como un centro de interpretación de este sitio arqueológico.

Si andan por la zona, éste es un paseo imperdible y para el asombro, cuya magnitud, excede por lejos los registros que acá les traigo, pero como siempre, que valgan como muestra:



La semana que viene, nos volvemos caminando desde El Shincal, para descubrir otro tesoro catamarqueño: Londres!


domingo, 24 de noviembre de 2019

Paseando por Belén

Tras un reparador descanso luego de la maravillosa incursión en Termas de Fiambalá, era hora de cambiar de base y trasladarme al interior catamarqueño, y para esto, no encontré mejor lugar que Belén.

La capital del departamento del mismo nombre, se ubica al sudoeste del mismo, entre los km 4089 y 4092 de la Ruta Nacional 40, en un valle semiárido surcado por el río Belén.

El asentamiento pacífico de colonizadores españoles dentro de la villa, no pudo concretarse hasta fines del siglo XVII, como consecuencia de la resistencia guerrera que ofrecían las parcialidades indígenas. Hasta 1627 los colonizadores se vieron obligados a sostener una convivencia pacífica con los pobladores nativos, luego de la cual se produciría una de las etapas más violentas por la recuperacíon del territorio y resguardo de su identidad, que se iniciara con el Gran Alzamiento del Cacique Juan Chelemín en 1630, en un estado bélico que se mantendría por unos 35 años. En 1633 el Presbítero Bartolomé de Olmos y Aguilera, un laborioso clérigo, ejercía la cura de almas en los hoy departamentos de Andalgalá, Pomán, Santa María, Belén y Tinogasta; la región oeste de la provincia. El Presbítero entonces, solicita al gobernador y capitán general del Tucumán, maestre de campo, José de Garro, tierras en el Valle de Famayfil (nombre primitivo de la villa de Belén) en donde hacer su morada, erigir sementeras, tener sus cabalgaduras, y establecer en el centro su enorme parroquia para recorrer su jurisdicción.

La desfavorable situación del asiento de su parroquia en el extremo sudeste, fue sin duda lo que lo indujo a encontrar apropiado éste paraje para plantar una población, y fue así como el 20 de diciembre de 1681, fundó la villa de Nuestra Señora de Belén, nombre que le dio posiblemente en recuerdo de la Virgen del Santuario de Nuestra Señora de Belén en España, de donde eran oriundos sus antepasados.

En Belén podremos visitar varios hitos históricos, religiosos, culturales y naturales:
  • El Monumento a Nuestra Señora de Belén: Un magnífica obra construida en honor a la Virgen de Belén, de 15 m de altura, que se encuentra en el cerro oeste de la ciudad, en un sitio que constituye el mirador de la ciudad, a una altura de 300 msnm.
  • Museo Arqueológico Cóndor Huasi: Considerado uno de los más importantes de su tipo dentro de la provincia. Conserva más de 3.000 piezas de cerámica, hueso, piedra y metal.
  • El Santuario Nuestra Señora de Belén: Inaugurado en 1907, resguarda la imagen de Nuestra Señora de Belén, patrona del departamento.
  • La Plaza Olmos y Aguilera: Principal paseo público de la ciudad. Preserva el nombre del fundador al que se lo recuerda en una pirámide erigida en el centro de la misma.
  • La Quebrada de Belén: Un maravilloso tramo de 11 km de recorrido entre montañas, al norte de la ciudad, sobre la RN 40.
  • El Mirador Cerro "San Luis": Un atractivo sitio ubicado al este de la ciudad, atravesando el otro lado del Río Belén, por la Ruta Provincial número 46.
  • El Pequeño Valle de la Luna: En el cual se destacan las geoformas llamadas Los Jasis, a 85 km al norte de Belén, próximos al paraje de Corral Quemado.
La ciudad de Belén también es célebre desde hace siglos, como parte de la ruta el telar catamarqueña, claro, por sus diversos tejidos artesanales realizados con esta técnica. Aparte del anascote, de la barchila, el barracán y el picote, se destacan los célebres ponchos belichos.

Paz, sencillez, calidez y armonía. Imposible no disfrutar mis días residiendo aquí, y la aventura por el interior de Catamarca, no hacía mas que empezar!



En nuestra próxima entrega, para variar, nos levantamos bien tempranito, para recibir en día, en el Shincal de Quimivil